¿Cómo el coaching apreciativo nos puede ayudar a florecer ?

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El poder del sueño y del coaching apreciativo para florecer juntos.

Aquí insistimos todo el rato: No tienes que nada. Hasta exageramos con esto la verdad… Pero es que lo veo tan arraigado en nuestra sociedad que me parece indispensable recordarlo.

«Tener que» es una forma muy sútil de violencia que ejercemos sobre nosotros mismos y sobre los demás sin darnos cuenta: querer arreglar, cambiar.

Dejemos de dar consejos o de arreglarnos. Empecemos a preguntar para aprender del otro, para conectar con sus motivaciones profundas. Ahí es cuando se alumbran potenciales, se revelan necesidades y se generan soluciones.

Una pregunta que generó espacio creativo

Durante años como consultor editorial, pensé que acompañar era eso: aportar claridad, proponer soluciones, ofrecer perspectivas inteligentes. Tenía que saber, aportar valor, salir de cada conversación con algo “útil”.

Este pensamiento me agobiaba, y me sigue agobiando cuando me olvido esta cosa simple: «no tienes que nada«, ni saber.

Cuando no sabes, pregunta, las respuesta suelen estar ahí.

Hace unos meses, en una reunión muy sencilla con Clémence, ocurrió algo distinto. La idea era estrenar un proceso de co-diseño. Ella iba a diseñar mi newsletter, yo su podcast (pronto podré añadir este enlace jeje).

No teníamos una estrategia cerrada para esto así que quise «innovar». Empecé con una sola pregunta abierta:

¿Cuáles han sido las conversaciones más profundas/placenteras de tu vida?

Silencio. Largo. Y una lagrimita. Un silencio tan fértil…

En lugar de definir el podcast que tiene que hacer Clémence, la pregunta abrió un espacio. Desfilaban recuerdos. Aparecían nombres. Sonrisas. Una energía distinta en la sala.

No habíamos resuelto nada pero algo estaba floreciendo.

Ese día entendí que acompañar no siempre consiste en arreglar (ni mucho menos). A veces consiste en crear el tipo de conversación donde lo vivo puede aparecer. Donde el otro necesita ser escuchado y donde la solución emerge desde dentro.

Más tarde descubrí que este enfoque tenía un nombre: coaching apreciativo.

Ojo, no pretendo ser experto de la Indagación apreciativa, y todos los elementos teoricos que aparecerán en este artículo vienen de mis lecturas de : Florecer Juntos (Miriam Subirana) y de Indagación Apreciativa (David Cooperrider y Miriam Subirana).

Si te llama la atención lo que te voy a contar también puedes explorar la web del IDEIA (Instituto Diálogos e Indagación Apreciativa).

No tengo que saber. No tengo que arreglar. Puedo preguntar. Y confiar.

¿Y si el cambio no empezara por encontrar mejores respuestas, sino por aprender a hacer mejores preguntas?

¿Qué es el coaching apreciativo?

Cuando descubrí la Indagación Apreciativa sentí algo muy parecido a cuando te encuentras con alguien hablando tu idioma en otro país.

El coaching apreciativo es una forma de acompañar que busca florecer juntos.

Parte de una premisa sencilla y poderosa: las conversaciones crean realidad. Cada pregunta orienta la energía, cada palabra enfoca la atención, cada imagen de futuro activa movimiento.

En lugar de comenzar por el análisis del problema, comienza por lo que da vida.

  • ¿Cuándo has estado en tu mejor versión?
  • ¿Qué estaba funcionando ahí?
  • ¿Qué versión de ti quiere más espacio ahora?

Aquello en lo que ponemos atención crece.

Si conversamos desde la carencia, reforzamos identidad de carencia.

Si conversamos desde recursos y aspiraciones, fortalecemos identidad de capacidad.

La Indagación Apreciativa propone dirigir la mirada hacia:

  • fortalezas reales,
  • experiencias de plenitud,
  • talentos ya vividos,
  • imágenes atractivas del futuro.

Las imágenes del futuro guían nuestras acciones.

Cuando imaginamos con detalle una versión más alineada de nuestra vida o proyecto, nuestro cuerpo y nuestra mente comienzan a organizarse en esa dirección.

Este enfoque integra emoción, mente, intuición y relación. Reconoce que somos seres relacionales: nuestro crecimiento impacta y se nutre de nuestra red.

La parte social es muy importante aquí y diferencia este método de coaching. Considera que ningun cambio se hace desconectado el entorno relacional y por esto se tiene que tomar en cuenta también las personas que se verán «afectadas» por el sueño y la transformación.

Los «5D» un proceso en 5 movimientos

El proceso suele organizarse en cinco movimientos que funcionan como un ciclo vivo, es decir que no es linear y que das saltos y vueltas durante el proceso y a medida que vayas expandiendo tus realidades.

Son los «5D» : definir, descubrir, soñar (dream), diseñar y destino :

  1. Elegimos un tema que queremos hacer florecer.
  2. Recordamos experiencias donde estuvimos fuertes, vivos, creativos.
  3. Imaginamos cómo sería vivir más desde ese lugar.
  4. Convertimos esa visión en principios claros de acción.
  5. Integramos pequeños pasos que sostienen ese movimiento en el tiempo.

Más que un método rígido, es una orientación de atención, un cambio de lente y una forma de conversar que despierta energía, claridad y compromiso.

Herramientas para empezar a florecer

El coaching apreciativo vive en la conversaciones reales. Ya puedes empezar a utilizarlo en una llamada con una amiga, en una reunión de equipo o tu mismo/a en tu libreta o meditando.

🌱 Cómo formular una pregunta generativa

Una pregunta generativa tiene cuatro cualidades:

  • Sorprende.
  • Toca algo auténtico.
  • Amplía la mirada.
  • Activa posibilidad.

No busca explicar el pasado, entender un problema.. Nada de esto.

Busca movilizar el presente.

Por ejemplo, cambia mucho preguntar:

En vez de “¿Por qué te bloqueas siempre cuando empiezas algo nuevo?”

Probar: “¿Cuándo has empezado algo nuevo con ilusión? ¿Qué estaba presente ahí?”

La segunda pregunta no ignora la dificultad. Simplemente orienta la atención hacia recursos disponibles. Y los recursos generan movimiento.

🌿 Qué conviene evitar

No se trata de maquillar la realidad. Obvio que tenemos problemas que solucionar. Simplemente tratamos de dirigir la energía con intención hacia los recursos que tenemos a disposición y conectando con la motivación profunda.

Por ejemplo, uno de nuestros propósitos puede ser «estar más libre cada día» no «dejar de perder tiempo».

Algunas señales de que estamos en modo «déficit»:

  • Todo gira alrededor del análisis del problema.
  • El lenguaje se llena de culpa, bloqueo o fatalismo (tengo que, nunca he…, debería…).
  • La conversación reduce opciones.

En modo apreciativo:

  • Aparecen ejemplos concretos de capacidad.
  • Se recuerdan momentos de coherencia.
  • Surgen imágenes de futuro.
  • La energía cambia (más calma, más claridad).

Una pista útil: si después de la conversación hay más energía que antes, vas en buena dirección.

🌊 Un mini ejercicio Nimbus (10 min)

Me resulta siempre más fácil acompañado y por esto te propongo reservar una llamada gratuita de 30 minutos sin compromiso conmigo.

Mientras tanto, puedes probar esto hoy mismo.

Paso 1 – Define lo que quieres hacer florecer.

No es un problema a resolver. Es algo que quieres que crezca. Puede ser: “Anhelo escribir más en mi vida”, “Deseo alinear mi vida profesional con mi arte”, “quiero estar en paz con mi rutina laboral”…

Paso 2 – Recuerda una experiencia cumbre.

Piensa en un momento en el que te sentiste especialmente alineado/a o vivo/a en relación con ese tema.

¿Qué estaba ocurriendo?

¿Hacías algo diferente?

¿Qué había pasado antes?

¿Qué pasó después?

¿Cómo te sentías en ese momento?

Describe este recuerdo con más detalles posibles: lugares, personas, sensaciones…

Paso 3 – Imagina más de eso.

Si esa versión tuya tuviera más espacio en tu vida durante los próximos meses,

¿Cómo sería tu día a día?

¿Qué cambiaría en tus decisiones?

¿Cómo te sentirías?

Paso 4 – Micro acción.

No un plan de cinco años.

Una acción (muy) pequeña esta semana que esté alineada con esa versión tuya.

Si quieres escribir más en tu vida, puede ser «escribo una frase diaria en mi libreta».

Si deseas alinear tu vida laboral con tu arte, puede ser «creo una lista de las tareas que puedo hacer de forma más creativa, y añado una idea al día»…

Doy ejemplos pero lo importante es que te parezca a ti muy fácil y que requiera muy poco tiempo, generando un movimiento hacia tu sueño.

En mi experiencia, cuando empezamos a trabajar así, algo cambia en el cuerpo. La tensión baja. La creatividad sube. La responsabilidad deja de sentirse pesada y empieza a sentirse elegida.

Y ahí es cuando empiezas a florecer, sin presión ni obligación con un micro paso que te hace feliz.

🧘 El florecimiento, una visión regenerativa

Cuando empezamos a conversar desde lo que da vida, algo cambia dentro de nosotros y en la atmósfera.

Nos miramos con ternura y paciencia. Trabajamos desde nuestro potencial puro. Soñamos proyectos que nos superan de lejos y proponen una visión de futuro colectivo.

El coaching apreciativo es una herramienta de acompañamiento y una cultura de conversación.

🌍 Un cambio relacional

Ningún sueño florece en soledad.

Cuando alguien empieza a cambiar su manera de hablarse a sí mismo, cambia su manera de hablar a los demás. Empieza a preguntar diferente, transforma el espacio en el que está.

Un equipo que conversa desde la apreciación genera más confianza.

Un grupo que comparte experiencias de plenitud crea sentido de pertenencia.

Un lugar que se diseña desde la imagen de florecimiento se vuelve fértil.

Por eso este enfoque es profundamente regenerativo: busca fortalecer sistemas vivos, integrando cada individuo en vez de querer corregir. Lo hace viendo el núcleo positivo, la esencia de cada uno.

🌱 Una política suave

Hablar de florecer puede sonar íntimo, personal e incluso pequeño.

Y sin embargo, es profundamente político en un sentido muy simple:

¿Desde qué conversaciones estamos construyendo el mundo?

Si nuestras instituciones, empresas y escuelas se organizan alrededor del déficit, la comparación y la presión, eso es lo que amplificamos.

Si comenzamos a organizar conversaciones alrededor de:

  • ¿Qué da vida aquí?
  • ¿Qué talentos están invisibilizados?
  • ¿Cómo sería este lugar si pudiéramos florecer juntos?

Entonces empezamos a diseñar entornos distintos.

Se trata de la calidad de las preguntas que hacemos en una mesa, en una clase, en una reunión.

🌊 Florecer como práctica cotidiana

Florecer es una práctica diaria. Crees que una flor proyecta crecer? O más bien lo hace, milímetro por milímetro?

Florecer juntos es:

  • Hablar desde la posibilidad.
  • Escuchar con presencia.
  • Recordar experiencias de coherencia.
  • Imaginar futuro con detalle.
  • Dar pasos pequeños alineados con esa imagen.

En Nimbus, este enfoque atraviesa todo lo que hacemos.

Cuando preguntamos:

  • ¿Cómo serían lugares donde pudiéramos florecer?
  • ¿Cómo compartiríamos el talento y la creatividad?
  • ¿Cómo convivir desde la abundancia?

Estamos diseñando acompañamientos, objetos, experiencias, encuentros y espacios que encarnen esas preguntas.

Cada conversación apreciativa es una pequeña pieza de infraestructura invisible.

Un ladrillo en la construcción de un presente más habitable.

Te quieres convertir en un/a albañil de presentes habitables? Quizás prefieras ser arquitecto/a de futuros?

Por favor toca la puerta del club contactándonos por aquí! 👇

Tanguy

PD: escribiendo la conclusión me hizo pensar en un día de voluntarios de Caritas al cual participé la ultima vez… Me gustó esta fabula de los albañiles…

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